No toda piel sensible es igual, y confundir los tipos de reactividad es uno de los motivos más frecuentes de complicaciones post-tratamiento. Antes de definir cualquier protocolo, es clave hacer una lectura correcta de lo que la piel está mostrando.
Algunas señales a evaluar: enrojecimiento que aparece con el simple contacto, sensación de ardor sin causa aparente, o antecedentes de reacciones a productos “suaves” que en teoría no deberían generar respuesta. Identificar esto a tiempo cambia por completo el enfoque del tratamiento.


